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Cómo tener una relación abierta y que funcione

Entendemos por relación abierta una relación sentimental que no es exclusiva, esto quiere decir que estás con una chica pero tanto ella como tú sabéis que podéis tener sexo casual con otras personas. Sí, suena genial, pero muchas veces no se sabe llevar bien y los celos y las discusiones lo acaban estropeando. Yo he tenido unas cuantas de este tipo y algunas han ido bien y otras peor, pero puedo afirmar que siempre se falla en los mismos puntos. Por esto, me parece conveniente hacer un resumen de las cuestiones más importantes que se deben tener en cuenta antes de embarcarse en una aventura así:

Dejar las cosas muy claras: primero es importante entender qué es una relación abierta y, segundo, asegurarse de que ambas partes están totalmente de acuerdo. Una relación abierta implica que ambos miembros de la pareja se lo contarán todo (si así lo acuerdan) y serán honestos el uno con el otro, solo con sinceridad y honestidad se puede llegar a buen puerto. Por otro lado, ha de quedar totalmente confirmado que ambas partes están de acuerdo con ello y no van a sentir celos o inseguridades.

Poner unas reglas básicas: aparte de las reglas que indica el sentido común (como practicar sexo seguro) la pareja deberá acordar previamente las normas que hay que seguir desde ambas partes y deberán ser límites infranqueables. Algunos ejemplos habituales podrían ser: no tener sexo con amigos en común, no hacerlo en la cama de la pareja, los encuentros sexuales no deberán interferir en la vida en pareja… Cada caso es diferente y se deberá decidir y dejarlo por escrito para evitar malentendidos.

No tener miedo a expresarse: es muy posible que conforme vaya evolucionando la relación y se vayan dando unas circunstancias u otras, alguno de los dos encuentre cosas que no le hacen sentir cómodo y que le gustaría cambiar. Hay que expresar las dudas sin miedo siempre, es la única manera de no terminar guardando rencor y vivir una amarga ruptura. Comunícale cualquier inseguridad o duda que tengas, incluso si has dejado de ver claro que quieras seguir con ese tipo de relación. Es mejor cambiar lo que sea necesario a tiempo que terminar fatal, ¿no te parece?

Consejos para tener sexo en el coche y no salir herido

Recuerdo la época en la que le cogía prestado el coche de mi padre, un monovolumen gris, y pasaba a recoger a mi último ligue. La cita solía acabar en algún lugar apartado de la ciudad, muy romántico y oscuro. De hecho, recuerdo que mis primeras experiencias sexuales, tuvieron lugar en ese vehículo con tanto encanto al que le acabé cogiendo muchísimo cariño.

A lo que iba, lo bueno de practicar sexo en un coche, es que te da la libertad para poder ir donde quieras (siempre dentro de la ley) y dar rienda suelta a la pasión. Normalmente, después de disfrutar del momento y empañar todas las ventanillas del coche, mi ligue y yo acabábamos la cita tumbados sobre el capó, mirando las estrellas, llamadme romántico, pero era una de las mejores formas de acabar un polvo que he tenido en mi vida.

Lo malo, es que debes tener un par de cosas en cuenta si quieres tener sexo dentro de un coche, hazme caso y sigue al pie de la letra:

– Organízate. Vas a estar en algún lugar oscuro, el coche es pequeño, y tu acabarás medio desnudo. Es necesario que tengas unos cuantos artículos de higiene a mano para cuando terminéis. Si vas a una cita y sabes como va a acabar, esconde unos clínex en la guantera, además de unas toallitas íntimas para ella (te lo agradecerá). Si vas a utilizar preservativo, métetelo en el bolsillo del pantalón (no vaya a ser que te lo dejes olvidado en el coche) y guarda una linterna en el lateral de la puerta. Lo de la linterna es muy, muy importante. Seamos realistas, con la luz que hay dentro del coche no se ve nada, en cambio, con la linterna podrás buscar si se os pierde algo (suele ocurrir), vestiros, o si queréis salir fuera del coche.

– Se práctico. Lo que mola de hacerlo en el coche es el morbo de que te puedan pillar, no hacer todas las posturas del kamasutra en el interior. Se efectivo, pero no te dejes los preliminares. Una vez puestos en la faena, pasad a los asientos de atrás (antes debes despejarlos para no encontrarte con sorpresas). La postura perfecta para esta situación es tú sentado, y ella encima tuya. El problema es que normalmente la tapicería del coche no es nada agradable ya que suele ser de tela, paño o cuero. La tela y el paño rozarán las rodillas de ella con la fricción de los movimientos, y si lo asientos son de cuero, se quedará pegada. No tienes más remedio que ingeniártelas para colocar alguna tela (una toalla, tu camiseta, una funda) para hacer que nada entorpezca este momento.

No hagas ninguna locura, y siempre que elijas el coche para tener una experiencia sexual, no olvides ir a un lugar apartado y por supuesto, nunca hagas nada con el vehículo en marcha.

5 consejos sobre cómo mejorar las relaciones de pareja

¿Te has fijado que, cuando se pierde la magia de los primeros tiempos, también se escapa la pasión? ¿No te parece una tontería cómo puede apagarse vuestra conexión especial en la cama por no esforzaros un poco más? Pues si estáis dispuestos a hacerlo, ahí van unos cuantos consejos que han ayudado a miles de parejas a mejorar sus relaciones íntimas.

I. La batalla no está ganada

El principal problema de la vida sexual de muchísima gente es ver la conquista como una batalla: tras el primer polvo, la vida sigue. Y tras el que hace 110, también. Por ello, intentad verlo como una forma de autodescubrimiento constante, donde probar cosas nuevas, cambiar, escapar de la rutina y conquistar y sorprender a tu pareja cada día.

II. Estrés y cansancio diarios

Ni todo se reduce al sexo ni este debería estar fuera de la ecuación. En la pareja, follar es importante: así de claro. La masturbación, las caricias, el orgasmo… son parte fundamental de nuestra vida, y renunciar a ello por trabajo, nervios o cualquier otra cosa no puede ser excusa.

III. ¿Culpables? Los dos

En el 99,99% de los casos no hay un único culpable de ese cambio que ha sufrido vuestra vida sexual. Intentar culpabilizar a una de las partes (incluso por algo que ha dicho o ha hecho) tampoco tiene sentido; así pues, lo mejor es una comunicación fluida y ser abiertos sobre lo que espera cada uno.

IV. No todo es penetración

Y llegamos a temas más interesantes, ¿no? Muchas parejas se aburren del coito y empiezan a echar en falta algo de novedad. ¡Pues toca ponerle solución! Ahora, por ejemplo, vuelve a estar de moda el petting (ya sabes, el magreo de toda la vida), pero no queda ahí la cosa: ¿qué tal masturbarse y ya está? ¿O practicar con los ojos vendados? No hace falta llevar las cosas al extremo de practicar sexo en lugares públicos (¿o leyendo esto os apetece?, porque no tiene nada de malo… si no te pillan), pero vale la pena ser creativo y tomar un papel activo de vez en cuando.

V. Hablar sobre sexo

Aunque pueda parecer absurdo, muchas parejas no hablan sobre sexo. ¿Qué les gusta y qué no? ¿Qué fantasías querrían cumplir? ¿Cómo pueden hacer planes en común para una mejor conexión en el dormitorio? Hablar sobre sexo es algo básico, al igual que la comunicación en el resto de campos de convivencia o relación de la pareja; al fin y al cabo, el cerebro es el órgano sexual más poderoso…

Cómo preparar una cena romántica

Uno de los errores más habituales cuando empezamos a consolidar una relación e incluso después de unas semanas de citas es relajarnos. Las cosas se tranquilizan, se empieza a diluir la pasión y la tensión sexual de los primeros tiempos y nos encontramos con que no sabemos cómo mantener esa magia.

Para evitar esto, una de las opciones estrella es la cena romántica. Un plan especial que, si lo llevamos a nuestro terreno, suele tener resultados siempre positivos, pero que no deberíamos utilizar tampoco demasiado pronto si no queremos que nuestra chica, principalmente, relacione cena romántica en casa con sexo y pueda sentirse incómoda.

Si lo tienes claro, apunta: ambiente, un plato especial y una conversación espectacular y muy íntima entre ambos. ¿Algo más? ¡Vamos a verlo con detalle!

Los 5 pasos para preparar una cena romántica perfecta

Ante todo, empieza por sacar partido a tu repertorio de conocimientos sobre él o ella: ¿qué tipo de comida le vuelve loco/a?, ¿le va un rollo muy cursi o mejor optar por algo romántico e íntimo sin llegar a resultar cargante?, ¿y la música? Si bien el ambiente debería ser chillout, existen muchas otras posibilidades para ambientar sin que afecte a la conversación.

#1 Los entrantes

La mayoría de las cenas románticas optan por ingredientes afrodisíacos (canela, vainilla, ostras, cacao…) del primer plato hasta el postre. Para comenzar la noche, los mariscos son básicos: un cóctel de marisco o unas gambas a la plancha son una opción espectacular y muy sencilla de preparar.

#2 El menú ideal

Para primer plato, una ensalada también puede ser perfecta y fácil de unir si sois de un único plato por comida; como plato principal, carne o pescado es perfecto, pero también podéis optar por opciones verdes ligeras, como el tofu, el seitán o la soja. De cualquier modo, tienen que ser platos delicados y nada pesados, que nos permitan acompañar de un postre.

#3 Chocolate

En invierno, algo con chocolate será genial: no tiene por qué hacerse pesado y es más acorde que los helados. En verano, ya te lo hemos dicho, el helado es el final perfecto: refrescante, suave y muy cremoso. Seguro que te da alguna idea práctica…

#4 Vino

Las cenas románticas que se precien, se toman con vino. El tinto es tremendamente sexual (¡además, está probado científicamente!), pero el blanco puede ser una buena opción si lo acompañamos de pescado. Siempre tendremos presente que la carne encaja con tintos y el pescado con blancos, pero las carnes blancas y otros platos (pasta, por ejemplo) pueden acompañarse perfectamente con rosados.

#5 Let’s do it

Y, por último, volvamos a la música, que nos lleva siempre a esa escena completa que tiene que acompañarse de originalidad en la mesa y fuera de ella, un espacio tranquilo para la sobremesa y un planning romántico integral que, en verano, debería ir hacia la terraza, por ejemplo, y en invierno hacia el salón… o ¡qué demonios! Quizá no te den tiempo ni a terminar con todo lo que tenías preparado y te convencen para no salir de la habitación…