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¿Por qué nos gustan tanto las tetas grandes?

¿Por qué nos gustan tanto las tetas grandes?

La solución a esta pregunta, que para muchos es un misterio, viene dada en realidad por muchas respuestas diferentes. Lo único que tenemos claro es que nos gustan y mucho. No todos preferimos las tetas grandes, algunos se sienten más atraídos por las medianas, pero lo que pocos tienen como fetiche son los pechos planos. Sin duda una mujer puede ser muy atractiva con tetas realmente pequeñas, pero si le preguntas a un hombre casi siempre te responderá que más carne es mejor. ¿Por qué?

Para descubrir el motivo por el que a los hombres nos gustan tanto las tetas grandes hay que mirar, antes que nada, en nuestra biología. Al final, todo tiene una explicación evolutiva: unos pechos más grandes son sinónimo de mayor fertilidad y, queramos tener hijos o no, inconscientemente nuestros instintos nos harán preferir a una pareja que continúe con seguridad nuestro legado. De igual manera, unas caderas más anchas las interpretamos también como mayor fertilidad y por ello es habitual que muchos hombres las prefieran así.

Lo curioso llega en este punto, sin embargo: muchos más hombres prefieren tetas grandes y no caderas anchas. Entonces, no debe ser solo una cuestión de biología, ¿no os parece? Evidentemente la sociedad y la moda van marcando cánones que nos influyen queramos o no. Recuerdo perfectamente que en los 90 el atractivo femenino venía dado por una delgadez que ahora mismo se consideraría preocupante. Pero yendo mucho más atrás, se sabe que en la gran mayoría de sociedades antiguas la belleza femenina se medía por unos pechos y unas caderas grandes y voluptuosas. No son pocos los cuadros y esculturas que tienen representaciones de mujeres que hoy en día consideraríamos demasiado voluminosas.

Pero, incluso teniendo en cuenta la moda, las tetas grandes es algo que desde siempre nos ha gustado a los hombres. Puede que en los años 90 se llevaran los cuerpos escuálidos y planos como tablas de planchar, pero ahí estaba Pamela Anderson con unas tetas cada día más grandes que nos volvían locos a todos. ¿O no es así? La única respuesta que me queda para justificar nuestro gusto por los pechos voluminosos es su papel en el juego sexual.

Es decir, las mujeres utilizan escotes provocativos que nos dejan ver la parte justa de los pechos para desear verlos enteros, convirtiéndolo en algo prohibido que, evidentemente, queremos conseguir. Luego, ya en la cama con nuestro ligue, les proporcionamos placer acariciando la carne blanda y suave de sus tetas, lo cual nos lleva a relacionarlas con el sexo y el placer. ¿Será este el motivo real por el que tanto nos atraen estos atributos femeninos?

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